Título: Comprender y manejar las pesadillas y los terrores nocturnos en niños pequeños
Lista de acción rápida: qué hacer ahora mismo
- Mantén la calma: es probable que tu hijo esté asustado y tu presencia serena puede ayudar a tranquilizarlo.
- Reconforta a tu hijo: habla en voz baja y ofrécele consuelo suave. Con las pesadillas, puede estar despierto y buscar consuelo. Con los terrores nocturnos, puede no responder al consuelo.
- La seguridad es lo primero: asegúrate de que tu hijo no corra peligro, especialmente durante un terror nocturno, cuando podría moverse bruscamente.
- Quédate cerca: acompáñalo hasta que se calme o vuelva a dormirse, ofreciendo seguridad y apoyo según sea necesario.
Qué está pasando: breve explicación científica
Las pesadillas y los terrores nocturnos son alteraciones del sueño comunes en niños pequeños. Las pesadillas ocurren durante el sueño REM e implican sueños aterradores que pueden despertar al niño. Por otro lado, los terrores nocturnos suceden durante el sueño no REM y se caracterizan por un miedo intenso y gritos, a menudo sin que el niño llegue a despertarse por completo. Estos episodios pueden ser angustiosos, pero por lo general son inofensivos y forman parte normal del desarrollo.
Guía paso a paso
Para las pesadillas
- Despierta a tu hijo con suavidad: si se ha despertado de una pesadilla, reconfórtalo con delicadeza.
- Recuérdale que está a salvo: hazle saber que está protegido y que lo que soñó no fue real.
- Anímale a hablar: si tu hijo quiere comentar la pesadilla, permítele hacerlo; puede ayudar a reducir el miedo.
- Proporciona objetos de consuelo: ofrécele su manta favorita o un peluche para reconfortarlo.
Para los terrores nocturnos
- No lo despiertes: intentar despertar a un niño durante un terror nocturno puede agitarlo aún más.
- Asegúrate de que no pueda hacerse daño: evita que se lastime, ya que puede moverse durante el episodio.
- Espera a que pase: los terrores nocturnos por lo general cesan por sí solos en unos minutos.
- Mantén un ambiente tranquilo: usa voz suave y luz tenue para conservar una atmósfera relajante.
Qué no hacer: errores comunes
- No lo sacudas ni lo despiertes a la fuerza: evita sacudirlo o despertarlo por la fuerza si está teniendo un terror nocturno.
- Evita sobrerreaccionar: una reacción exagerada puede aumentar la ansiedad de tu hijo.
- No minimices su miedo: ante las pesadillas, no ignores sus temores. Valida sus sentimientos y ofrécele consuelo.
Cuándo llamar al médico o a emergencias
- Episodios frecuentes: si las pesadillas o los terrores nocturnos son muy frecuentes y alteran regularmente el sueño de tu hijo.
- Ansiedad diurna: si tu hijo muestra signos de ansiedad o miedo durante el día relacionados con el sueño.
- Problemas de seguridad: si tu hijo corre riesgo de hacerse daño durante un episodio.
- Situaciones de emergencia: si tu hijo presenta síntomas inusuales como dificultad para respirar o angustia prolongada, contacta inmediatamente a los servicios de emergencia (112 en Europa).
Consejos de prevención
- Establece una rutina de sueño: las rutinas consistentes pueden ayudar a crear sensación de seguridad y mejorar el sueño.
- Limita el tiempo de pantalla: evita las pantallas al menos una hora antes de dormir para reducir la estimulación.
- Crea un entorno de sueño seguro: asegúrate de que el dormitorio sea un espacio reconfortante y seguro para tu hijo.
- Fomenta la relajación diurna: enseña técnicas de relajación como la respiración profunda o contar historias durante el día.
Fuentes
Se consultaron las guías y recomendaciones de la Academia Americana de Pediatría (AAP), de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y del Servicio Nacional de Salud (NHS) para redactar este artículo.
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